• Introducción

    El dengue es una enfermedad viral transmitida por la picadura del mosquito Aedes aegypti, un insecto que se adapta fácilmente a los entornos urbanos y se reproduce principalmente en recipientes con agua estancada. Esta enfermedad representa un importante problema de salud pública, especialmente en regiones con climas cálidos y húmedos, y puede afectar a personas de todas las edades.

    Los síntomas más frecuentes del dengue incluyen fiebre alta, dolor de cabeza, dolor detrás de los ojos, dolores musculares y articulares, cansancio intenso y, en algunos casos, erupciones en la piel. Si bien muchas personas cursan la enfermedad de forma leve, algunos casos pueden evolucionar a formas graves, por lo que la prevención resulta fundamental.

    La principal estrategia para prevenir el dengue es evitar la reproducción del mosquito, ya que no existe un tratamiento específico para eliminar el virus. Para ello, es clave eliminar todos los recipientes que acumulen agua, como baldes, macetas, botellas, neumáticos y bebederos de animales. También se recomienda tapar tanques y cisternas, usar repelente, colocar mosquiteros en puertas y ventanas, y vestir ropa que cubra brazos y piernas, especialmente durante el día, que es cuando este mosquito tiene mayor actividad.

    La prevención del dengue es una responsabilidad compartida: las acciones individuales y colectivas son esenciales para reducir los criaderos del mosquito y proteger la salud de toda la comunidad.