Me parece que los que nos dedicamos a los cursos de los primeros años tenemos este desafío, que encaramos desde la perspectiva pedagógica tanto como desde la parte operativa. Por un lado nuestros estudiantes son los más jóvenes y merecen aprender y formarse lo mejor posible, pero por otra parte contamos con menos personal de lo que nos gustaría, menos aulas y bancos de lo que nos gustaría y así puedo seguir. No hay dudas de que las evaluaciones que se autocorrigen, por medio de lecciones o cuestionarios, nos ayudan a resolver parcialmente este problema; pero solo es una solución parcial para mi gusto.
En AMII hemos trabajado con cuestionarios desde hace años, además de los parciales en papel. Con la llegada de la ia, los estudiantes han dejado de hacerlos a conciencia y algunos se limitan a copiar una solución pensada por una máquina. Por ello, luego de pensarlo un poco, hemos considerado para este 2026 dejar los cuestionarios como opcionales. En cambio, como tareas previas a los parciales, consideramos pedirles trabajos grupales entregados también en papel. Manejaríamos listas de cotejo, rúbricas y toda herramienta que nos ayude, pero en algún punto volveremos al papel y lápiz, junto con diálogos en aula, como una herramienta para combatir las respuestas poco pensadas, copiadas de una ia.
Me ha servido muchísimo enterarme de las potencialidades de Moodle y pondremos algunas ideas nuevas en práctica. El desafío es aprovechar la ia no solo nosotros como docentes, sino que los estudiantes la usen para potenciar su aprendizaje, no para puentearlo.