La División Internacional del Trabajo se define como el proceso de especialización de los distintos países y regiones en la producción de determinados bienes y servicios para su intercambio en el mercado mundial. Este sistema organiza la economía global según las ventajas competitivas y la dotación de recursos de cada nación.
A lo largo de la historia se estructuró bajo un esquema de centro-periferia:
Países Centrales (industrializados): Especializados en la producción de bienes manufacturados complejos, servicios financieros y tecnología de punta.
Países Periféricos (en vías de desarrollo): Especializados en la extracción de recursos naturales, materias primas y la producción de alimentos.
Actualmente los científicos hablan de una Nueva División Internacional del Trabajo, donde las etapas de producción se fragmentan globalmente a través de cadenas de valor. Los países desarrollados mantienen el control de la propiedad intelectual, el diseño y la tecnología, mientras que la manufactura se desplaza a regiones con menores costos operativos.
Fuentes:
Arceo, E. (2005). "El impacto de la deslocalización productiva", publicado en la Revista de la CEPAL.
Vercellone, C. & Cardoso, P. "Nueva división internacional del trabajo, capitalismo cognitivo y desarrollo en América Latina", en Chasqui. Revista Latinoamericana de Comunicación.
Parnreiter, C. (2016). "La división del trabajo como una relación socio-espacial", en Revista de Economía Crítica (SciELO).