1. Introducción

Casi todo el petróleo del mundo se encuentra en cuencas sedimentarias, que son áreas de acumulación de sedimentos. En este libro examinaremos el origen de las cuencas sedimentarias y describiremos su geometría externa. 

La corteza terrestre está compuesta por aproximadamente 20 placas rígidas, formadas por corteza continental gruesa (30–70 km de espesor) o corteza oceánica más delgada (4–20 km de espesor). Estas placas se encuentran en constante movimiento, aunque lento, desplazadas sobre la parte viscoso-líquida del manto superior —la astenosfera (en la isoterma de 1330°C; Fig. 3.11).

El mecanismo impulsor de la tectónica de placas parece ser la convección en el manto superior. La relación entre las placas corticales rígidas y el manto convectivo se ha comparado con la espuma que se forma sobre una mermelada en ebullición: partes de esa espuma se separan, se comprimen o rotan entre sí a medida que la mermelada hierve. Estas mismas relaciones se observan en la corteza terrestre.

Las placas pueden estirarse y fracturarse, comprimirse, o desplazarse lateralmente entre sí. Cada uno de estos procesos —divergencia (extensión), convergencia (compresión y extensión) y strike-slip (o wrench)— puede dar lugar a la formación de cuencas, que presentan geometrías globales diferentes, arquitecturas internas distintas, e historias térmicas y de subsidencia particulares. Las cuencas han sido clasificadas de diversas maneras; aquí adoptamos la clasificación genética  descripta en detalle por Allen y Allen (1990)