¿Es posible, en la educación superior, que el estudiante sea el centro del proceso de aprendizaje? Justifique su respuesta

Respuesta 1: Sí, es posible, pero esta transformación necesita de experiencia docente que se adquiere con el tiempo.

Respuesta 2: 

En un modelo de formación basado en competencias, su implementación no solo es posible, sino también necesaria. Es importante destacar un aspecto fundamental para llevarlo adelante: la conciencia de estudiantes y docentes respecto a la redefinición de los roles educativos en el Aprendizaje Centrado en el Estudiante (ACE), en contraste con la formación tradicional.

En este enfoque, el estudiante asume un rol activo, autónomo y responsable, gestionando su aprendizaje en el tiempo y el espacio de la interacción. El docente, por su parte, se convierte en guía y planificador de estrategias que favorecen la construcción del conocimiento. Mientras que en el modelo tradicional el estudiante se limita a ser un receptor pasivo de información —comprendiéndola y memorizándola para repetirla en exámenes—, en el ACE se le invita a buscar, reflexionar, sintetizar e integrar información, reconocer y evaluar sus propios procesos de pensamiento, y ejercer un control autónomo de su aprendizaje, al mismo tiempo que construye saberes de manera colaborativa con sus pares y docentes.

Desde la perspectiva docente, la implementación del ACE exige una planificación didáctica más rigurosa y consciente. El profesor deja de ser un mero transmisor de información para transformarse en diseñador de experiencias de aprendizaje, mediador del conocimiento, facilitador de procesos reflexivos y orientador del aprendizaje autónomo. Esto implica un rol más complejo, que requiere un conocimiento profundo de sus estudiantes y una mayor atención a los soportes contextuales necesarios para sostener este modelo formativo.

En síntesis, el ACE demanda la formación de los actores principales del proceso —docentes y estudiantes—, de modo que se genere confianza en las posibilidades de éxito de su implementación. Al mismo tiempo, exige abordar con seriedad las barreras estructurales que pueden obstaculizarlo.

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